tUnE-yArDs para salvar al mundo

Foto de Chrissy Piper para www.villagevoice.com

Menos Ivy League y más piedra. Merrill Garbus es una hippie irredenta que encontró en la música una enérgica forma de expresar su descontento. Prima no tan lejana de la fauna que se puede encontrar en Bellas Artes y en el Callejón de la Puñalada, Garbus ha tocado en la calle por dinero, ha sido titiretera; también ha pasado tiempo en África, enamorada allá de la música telúrica de los negros, mientras despotrica en contra de la globalización y otros lugares comunes de una chica blanca con dudosos hábitos de limpieza y víctima del síndrome de theatre kid

tUnE-yArDs, escrito así, con creatividad tipográfica de inspiración bastante naif, es el nombre de la banda que Merrill Garbus lleva junto a Nate Brenner, su bajista. Cada canción es como si la gente de Dirty Projectors (con quienes han girado) hubiesen pasado demasiado tiempo en África, alucinados por la idea del buen salvaje. Valiéndose de un multitasking particular, amén de pedales de loop con los que hace en vivo poderosas armonías, su ukelele y percusión, el sonido de tUnE-yArDs es eufórico y fresco. 

Aluvión festivo de Jazz, R&B, vale la pena detenerse por este proyecto. Su segundo álbum w h o k i l l, salió a la venta en abril de este año y como ya es costumbre ha tenido bastante éxito gracias al Internet y a esta nueva moda que no sin saña se ha llamado retro progre. Bonito, ¿eh? Merrill podría responder, descalza, desde cualquier escenario de Brooklyn:

What’s a boy to do if he’ll never be a gangsta??

¡Y a bailar con fedora en la testa y raybans en la nariz! tUnE-yArDs tiene el encanto de su vocalista, cuyas letras se pasean entre el sexo, los problemas con el capitalismo, y un especie de clamor feminista que no deja de ser tierno. Virtuosismo vocal y androginia en dosis tan encantadoras como las de la Simone.

Interesante que Garbus, convicta y confesa, haya prestado los derechos de una de sus canciones para un comercial de Blackberry, con la intensión de “alcanzar más audiencias”. Abierta a todo, incluso a las benedictas formas no reproductivas del coito (My man likes me from behind/ Tell the truth I never mind) siempre es interesante pasearse por el pasticho ideológico de esta gente. Fragmentos, de pintura, de música, de plumas y oropel político y musical.

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