Curaduría para el futuro

Sobre el Taller Curatorial Experimental II

En Venezuela pocos espacios se dedican a la curaduría como rama del arte. El Taller Curatorial Experimental de Periférico Caracas surge como una alternativa para la formación de nuevos curadores en una ciudad ávida de discusión, que no se conforma con el margen

TCEII en Revista OJO

Taller Curatorial Experimental II en Revista Ojo 17

El tránsito en los museos parece natural. La gramática de la sala, cuando bien construida, se presta para descubrimientos, para que el arte no sea sino sinónimo de revelación.

Turistas, académicos, visitantes incidentales, apóstatas, inconformes, rebeldes, los asistentes a las exposiciones de arte cada día se acercan con mayor avidez a entender qué ocurre en esas paredes. En occidente el arte no solo se nutre de la creatividad sino de la discusión, del constante cuestionamiento del oficio y de cómo se elabora el discurso, en qué contexto. La apuesta es que Venezuela no se quede a la zaga.

La iniciativa del Taller Curatorial Experimental surge de Periférico de Caracas precisamente para “dialogar sobre los problemas relacionados a la concepción y organización de exposiciones de arte”, según su descripción oficial. El objetivo es, durante un tiempo determinado, canalizar esas discusiones en un espacio en donde la formación sea desde la práctica, desde la investigación personal, debidamente orientada.

Su resultado deben ser “ensayos expositivos”, nombrados así porque todo vale.

Después de una convocatoria abierta en la que se invitaba a los postulantes a enviar proyectos brevemente esbozados, con una lista preliminar de obras, de “dispositivos” —desde fotografías hasta periódicos y videos de youtube—, los moderadores de la segunda edición, Félix Suazo y Ana Caufman, seleccionaron diez proyectos que participarían en el taller.

En la primera sesión cada uno defendió su presentación. El carácter colegiado del taller cobró ahí significado por primera vez: una votación digital entre los participantes y moderadores dio como resultado los cinco proyectos que se llevarían a sala. A partir de ahí comenzaron las sesiones de discusión para afinar las propuestas, confrontar las corrientes contemporáneas de curaduría, la producción de arte. La particularidad de estos encuentros es que eran abiertos, públicos, todos transmitidos en vivo por www.traficovisual.com

La curaduría es un oficio que está constantemente en crisis. Durante los cuatro meses de taller y dos semanas de exhibición, invitados de diversas áreas del arte sirvieron como catalizadores de las preocupaciones y los quehaceres del oficio.

Las propuestas formativas de Leyla Dunia y Oriana Hernández se enmarcaron en la intención pedagógica del taller, para elaborar audioguías y definir programas divulgativos. Los curadores Gabriela Rangel, Tahía Rivero y Valentín Roma hablaron desde perspectivas enfrentadas: la institucional, pública y pedagógica; de la curaduría como gramática del discurso, herramienta para contextualizar la obra de arte en el espacio expositivo, intervención artística y hasta honrada conserjería de la exposición, de su labor como guardiana de la factura final del montaje.

En la segunda edición del Taller Curatorial Experimental, cada uno de los proyectos que participaron significaron una oportunidad extraordinaria de aprendizaje. Acá, por eso, permitiremos la irrupción de la primera persona, para hablar de ellos sin que el lector sienta que hemos ocultado la franqueza.

Al principio relacioné el arte con un momento de revelación: un fogonazo en que lo oculto se hace evidente, en que nos sentimos conmovidos, en que se nos olvida la teoría, pues tiene que ver más con las agallas, con el corazón. Eso me sucedió con cada una de las propuestas. Optemos por contar esos instantes memorables, como invitación para quienes deseen hacer el taller en el futuro.

Anecdotario curatorial

Marisela Chivico. El Objeto Re-Dimensionado

Yucef Merhi realizó in situ la “Serie Mondrian meets hansaplast, Composición Nro 3”. En una pared, durante dos días, clavo a clavo dibujó el símbolo coreano que representa a ese objeto, en una singular unión de significado y significante. Beatífico, nos contó a Marisela y a mí que la obra era el proceso: no se trata de montar un cuadro en una pared que, para él, es como colgar un cadáver. Nos dijo: “Tengo muchos amigos filósofos llenos de angustia, pero para mí el proceso de hacer la obra es catártico, liberador”.

Nicolás Gerardi. Dinámicas de apropiación: antropofagia en la era del 2.0

Reafirmándonos como apropiadores, muchos observamos con expectación cómo se proyectaban los remixes que escogió Nicolás, todos de contenido safe for work. Pero lo verdaderamente sorprendente fue ver, en la estación que tenía instalado el Resolume para hacer intervenciones en vivo, a un empecinado señor revisando, hipnótico, las carpetas de pornografía, para él también hacer el remix de su propias inquietudes.

Emilio Narciso. La video-creación en Venezuela 1975-1990

El loop en voz de Carlos Zerpa: “Patria, patria, patria, patria, patria, patria”. En su empecinamiento, impertinencia, transformó la palabra de los discursos encendidos en una caricatura, que a la vez fue un mantra, una cuestionada promesa. Vayan de ñapa las pizzas con Carlos Castillo en un espacio no tradicional.

Ricardo Sanz. Ficciones épicas.

La primera intervención individual de Ricardo al momento de desarrollar sus ideas me reveló la diferencia entre nuestros enfoques. A mí, que el espacio fue prácticamente una abstracción hasta el momento del montaje, me sorprendió su enunciación arquitectónica: “Para cuestionar la narrativa totalitaria, me imagino que construimos una especie de templo. Que le ponemos banderas, cornisas, pedestales. Que le damos al visitante la solemnidad  —ahora irónica— del fascismo”.

Deseo y transgresión: una exploración sobre la imagen femenina

Como autor de esta propuesta solo comentaré las palabras de uno de los talleristas, que mantendré anónimo, para salvarnos de recriminaciones: “Entiendo el discurso y la intensión política de las otras. Pero esa foto. Siempre hay una que conmueve por razones primitivas. La de la chama hincada en la bañera, con la cara medio volteada, llena de alevosía. ¡Chamo!”.

Fotos de la inauguración