Callar la protesta / Borramientos del poder

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Foto: Adriana Berroterán

Del 8 al 11 de febrero en la Ciudad de México estuvo en exhibición Callar la protesta, una exposición que organicé junto con Julieta Omaña.

Por acá les comparto un fragmento de la presentación:

Esta muestra representa, como el trayecto de miel de Joseph Beuys, la evidencia visual de un proceso de investigación en curso. Ante las crisis políticas de México y Venezuela, países que nos vinculan a los investigadores y a los artistas, decidimos indagar en cómo los creadores se enfrentan a esas circunstancias urgentes, con el objetivo además de encontrar vínculos comunes entre las dos realidades. (…) Es un primer paso que pretende proyectarse en el tiempo como ejercicio de visibilidad y emplazamiento de un discurso en que el arte aparezca como lugar privilegiado de enunciación. Es allí, como lo señala Barrios, donde se devela una “latencia de lo vivo”(80) que orienta las búsquedas “hacia la fuerza, la potencia, la pulsión, el goce; pero también el caos, el conflicto y la violencia”(80).

Salimos reseñados en Verbigracia, el suplemento cultural de El Universal en Venezuela.

En el blog de Terremoto, donde podrán ver el registro de la exposición y el texto curatorial.

En Tráfico Visual, donde podrán leer una entrevista que me hizo Gabriel Antillano con motivo de la exposición.

En el blog de NodoCCS, para el que Diana Paulina Pérez Palacios hizo una reseña de la muestra.

Para Callar la protesta editamos una publicación diseñada por Armando Rosales, con tres ensayos que se pueden leer en Papel literario: Ángela Bonadies y las relaciones inesperadas de Julieta Omaña; Entre la nación y el cuerpo: Nelson Garrido y la ruptura de los bordes, de Claudia Cavallin y el mío, Reverón amurallado: el silencio como política de la imagen.